domingo, 6 de enero de 2013

Capítulo 22. {No dudes en perseguir tus sueños.}

Nos despertamos a las 10h, no había nadie en la habitación. Seguramente ya estarían desayunando. Nos preparamos y nos bajamos abajo. Antes de que yo abriera la puerta, Álvaro me cogió del brazo.
-Pequeña, que te quiero.-me susurró.
-Yo si que te quiero.-le respondí dándole un beso.
Bajamos y estaban todos reunidos, las chicas estaban llorando.
-¿Que pasa?-preguntó Álvaro.
-Esto se va a acabar antes, lo siento. Las chicas tienen que volver a sus casas.-dijo Magí.
-¿Y eso por qué?-dijo Álvaro enfadado.
-Tenéis gira en Latinoamérica, pasado mañana tenéis que coger un avión.-le explicó Magí.
-¡Eso es genial!-dije feliz.
-No te voy a ver en mucho tiempo, ¿eso es genial?-me dijo Álvaro.
-No, pero es un paso más en vuestra carrera, y estoy feliz por ello. Vosotras por qué lloráis?-dije dirigiéndome a Natalia, Aina, Laura y Carla.
-Esto se acaba antes de lo que pensábamos, ya no será igual cuando nos vayamos de aquí.-me dijo Laura.
-Pero tenéis que pensar en ellos, es un paso gigante en su carrera. No podemos estar tristes.-dije.
-Se te ve muy positiva... Ni nosotros queremos ir a esa gira.-me dijo Dani.
-Lo dirás por ti. Porque no me gustará estar sin Carla, pero yo quiero ir a esa gira.-manifestó Blas.
-Yo aunque me duela... También.-dijo al final Álvaro. Yo le sonreí.
-Chicos, se que estáis de lujo aquí, pero tenéis que ir allí y demostrar lo que valéis. ¿Me lo prometéis?-dijo Magí alegre.
-¡Prometido!-dijeron los chicos al unisono. 
-Pues ahora, ¡a disfrutar de hoy y de mañana!-dijo David.
-Allá vamos.-dijo Carlos.
Nos fuimos a la piscina del hotel, hacia muchísima calor y era lo mejor que podíamos hacer. Así que, fuimos a cambiarnos y nos tumbamos todos en redonda.
-Yo quiero decir algo.-comenzó David.-Este tiempo con vosotros ha sido indescriptible, gracias por todo lo vivido. Pase lo que pase, no olvidéis que os quiero.
-Lo mismo digo, chicas.-añadió Dani.-María, aunque te lo hice pasar mal una vez, quiero que sepas que aquí me tienes como amigo, para siempre.
-Ya lo sé, rubio. Gracias, lo mismo digo.-le dije con una sonrisa.
-Y ahora...¡al agua!-chilló Carlos.
Todos le obedecimos y pasamos una gran mañana en la piscina.
Cuando salimos, Magí nos dijo que esta tarde nos esperaba una gran sorpresa. Estábamos ansiosas por saber aquella sorpresa, pero teníamos que esperar. Así que, hicimos tiempo divirtiéndonos y esperando a que llegara la hora.

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