-Chicos, hay que ir en coche unos 15 minutos, ¡subir!-dijo Magí.
-¡Allá vamos!-dijo Blas.
Todos nos sentamos con nuestras respectivas parejas y Magí iba con el conductor. Fueron 15 minutos largos, no podíamos esperar más a saber la sorpresa. Antes de llegar, pararon el coche y nos pusieron a todos una venda en los ojos. Comenzó a andar otra vez el coche hasta llegar a la casa. Pararon el coche y nos dijeron que bajáramos, aunque nos costó un poco porque no veíamos nada.
-A la de tres os quitáis las vendas. Una, dos y... ¡Tres!-dijo Magí.
Todos nos quitamos la venda muy deprisa y nada más abrir los ojos vimos esto:

-Madre mía... ¡Es increíble!-dijo Dani.
-¿Podemos entrar ya?-dijo David ansioso.
-Que pasada... ¡Me encanta!-dijo Aina.
-No os voy a hacer sufrir más, chicos. Sólo una cosa, aquí es donde pasaréis estos dos últimos días que os quedan por vivir juntos. Espero que lo disfrutéis al máximo, ¿vale? Yo me tengo que ir ya, nos vemos en dos días. ¡Disfrutar!-dijo Magí mientras se iba alejando.
-¡Gracias!-dijimos todos al unisono.
No tardamos un minuto más para entrar en la casa, si por fuera era espectacular, no puedo describiros como era por dentro. Una casa de lujo total.
-Se lo ha currado muchísimo Magí, que grande.-dijo Carla.
-Siempre lo hace, desde el principio ha sido el mejor.-añadió Blas.
-En esta piscinita nos tenemos que dar un baño tú y yo, ¿eh, Maria?-me dijo Álvaro dándome un codazo.
-Ya veremos.-le dije haciéndome la interesante.
Lo que quedaba de día lo aprovechamos para colocar nuestras cosas y mirar cada rincón de la casa, todo era perfecto.
A la noche estuvimos cenando y después vimos una película todos juntos.
-Esto parece un sueño...-dijo Laura.
-Pues disfrútalo mi amor, y prometo que esto es solo el principio de todo lo que te queda por pasar conmigo.-le dijo David.
-¡Que bonito!-dijo Álvaro.
Los dos se sonrojaron.
-Ey, ¿que ha sido ese ruido?-preguntó Carlos.
-¿Qué ruido?-preguntó Blas.
-He escuchado un ruido, chicos. -dijo Carlos.
-No seas paranoico, anda.-le dijo Dani.
-Os lo digo enserio. Estoy empezando a preocuparme.-dijo Carlos.
-Déjalo ya, Carlos.-le dijo Álvaro empezandole a cansar el tema.
Y efectivamente, Carlos tenía razón. Esa noche pasaría algo que cambiaría nuestras vidas...
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