lunes, 21 de enero de 2013

Capítulo 25. {No dudes en perseguir tus sueños.}

Al ver a Dani también le agarraron y le pegaron unos buenos puñetazos. Yo lloraba desde las escaleras sin saber que hacer, sin saber como actuar.
A los minutos, escuché la sirena de la policía. Por fin había llegado ese esperado momento. Fueron corriendo hacia los ladrones, o asesinos, quien sabe, y le pusieron las esposas. La policía habló conmigo y con Carlos que fuimos los que lo presenciamos todo sin que nos hubiera pasado nada. También vinieron cuatro ambulancias, para Álvaro, Blas, David y Dani. Las chicas se fueron con ellos, Carlos y yo tuvimos que esperar.
-¿No tenéis nada más que decir?-nos preguntó un agente.
-No.-dijimos los dos.
-Si se os ocurre algo más, cualquier detalle, contactar con nosotros, ¿sí?-nos dijeron.
-Claro, no lo dude.-respondió Carlos.
Los policías se fueron. Nos quedamos Magí, Carlos y yo.
-Lo siento. No pensaba que esta sorpresa iba a acabar así.-nos dijo Magí bastante triste.
-Tú no tienes la culpa.-le dijo Carlos.
-Claro que no. Pero...¿qué querían esos tipos?-pregunté yo, dudosa.
-No lo sé, pero tarde o temprano la policía se lo sacará, ya verás.-me dijo abrazándome.
-Bueno, vamos al hospital, ¿no?-dijo Carlos después de ese abrazo.
-Claro, vamos.-afirmó Magí.
Cogimos un taxi y fuimos hacia el hospital. Preguntamos por ellos en la recepción que había y nos dirigimos hacia la habitación. Estaban repartidos en dos habitaciones.
-¡Álvaro!-grité desde la puerta dirigiéndome a él.
-Mi niña...-me susurró dándome un beso.
-¿Como estás? Joder, siento no haber bajado, de verdad. No sabía que hacer.-le dije llorando.
-Hiciste lo correcto, no te preocupes. Ya estoy mejor, enana. Ya verás que en nada nos dan el alta a todos.-me dijo tranquilizándome. 
-Me odio, te lo juro. Si hubiera bajado, puede que hubiera evitado todo esto... O quizás entretenerlos un poco, no sé.-le dije llorando todavía más.
-Deja de acribillarte a ti misma. Tú no podías hacer nada, no pienses eso...-me dijo.
Las chicas ya habían visto todas a sus respectivas parejas y Magí visitó a cada uno de los chicos.
-¿Qué os han dicho?-preguntó Magí a Álvaro y David que eran los que estaban en esa habitación.
-Yo solo tengo daños leves. El ojo morado, la ceja rota... Y poco más.-respondió Álvaro.
-A mi me han dejado el labio destrozado... Es lo único.-respondió David.
Después de eso, Magí se fue hacia la otra habitación, donde estaban Blas y Dani.
-¿Qué te pasa?-me preguntó Álvaro.-Estás temblando.
-Tengo frío, miedo... No sé, es un acumulo de cosas.-le respondí.
-Ven aquí, anda.-me dijo ofreciéndome un lado de la camilla.
Me tumbé a su lado y me abrazó. Cada vez iba teniendo menos frío. Álvaro era el único que me quitaba el frío, el miedo y todo... 

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