sábado, 1 de diciembre de 2012

Capítulo 14. {No dudes en perseguir tus sueños.}

Cuando llegamos al hospital nos dejaron en espera, yo ya me estaba cansando de esperar.
-No veis que se está desangrando? No sé como podéis dejarnos en espera.-le dije a la primera enfermera que pillé.
-Señorita, hay mucha gente, ya estamos intentando que vaya más rápido.-me dijo con una sonrisa repelente.
-Rápido? No me hagas reír, señorita.-le dije con el mismo tono que me habló ella.
-Ahora vengo, voy a comunicar sus quejas.-me dijo yéndose. 
Volví hacia donde estaban todos. Álvaro no paraba de sangrar.
-"Señorita" me dice la tía... ¿Tú te crees?-dije cabreada.
-Tranquila, mi niña, estoy bien.-dijo Álvaro tranquilizándome.
Le cogí muy fuerte de la mano.
-Te vienes un poquito fuera conmigo, Aina? Quiero tomar un rato el aire.-le dijo Dani a Aina.
-Claro, rubio.-le dijo Aina.
Carlos no puso buena cara y Natalia menos al notar que a Carlos le empezaba a gustar Aina.
-¡Álvaro García!-escuchamos que decía una enfermera.
-Por fin...-dije.
Ayudé a Álvaro a que se levantara y entré con él, los demás se quedaron fuera. Nos hicieron quedarnos en una habitación, Álvaro se tumbó en la camilla, yo me quedé de pie, cogiéndole la mano.
-Vamos a ver, Álvaro, que te ha pasado?-le preguntó el médico.
-Que me he pegado con uno que estaba amenazando a mi novia.-le contestó. Era la primera vez que me llamaba 'novia' ante otra persona, me gustó.
-Ay, estos chicos de ahora... Pues vamos a ver tus fans como se toman que estés con un ojo morado.-bromeó el médico.
Álvaro se intentó reír, pero le dolía hasta reírse.
-Vamos a ver... La nariz no la tienes rota, pero te tendrás que echar un líquido para que sane la sangre de dentro. Y el ojo tampoco es nada, solo hay que esperar a que se te baje la inflamación y si tarda más de una semana, vuelves a venir.-dijo el médico.
-Gracias. Lo ves princesita, no era nada.-me dijo sonriéndome.
-Tonto...-le dije devolviéndole la sonrisa.
Nos recetó el líquido para la nariz y salimos para afuera. Le explicamos lo que nos dijo el médico los chicos y acto seguido nos fuimos para el hotel. Carlos y Blas fueron a la farmacia de guardia para comprar el líquido. Los demás nos fuimos a la habitación de los chicos, para estar con Álvaro.
-Venga, ahora reposo, como los niños pequeños.-le dije tumbándolo en la cama.
-Pero tendré a una princesita para cuidarme, no?-me dijo con cara de cachorrito.
-No lo dudes ni un segundo.-le susurré al oído.
Álvaro en unos 10 minutos se quedó dormido, parecía un angelito. Me encantaba verle así, pero todo sería mejor si no se hubiera pegado.
Nos fuimos de la habitación para dejarle descansar y cuando bajamos abajo, la que tenían liada Carlos y Dani, no era poca...

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