-¡Feo!-le grité a Álvaro en la distancia.
-Mi niña guapa, como estas?-me preguntó.
-Ahora que estoy contigo, genial.-le dije besándolo.
Fuimos a caminar por el parque, siempre había sombra en los columpios y nos gustaba quedarnos allí.
Esta vez, uno estaba ocupado, así que tuvimos que quedarnos solo en el otro. Álvaro se sentó y yo me puse encima de él. Nuestros labios estaban a milímetros, todavía me ponía nerviosa cuando pasaba eso. Estuvimos un buen rato besándonos. Creo que fue la vez que estuvimos más apasionados.
-Hola Álvaro. No me echas de menos?-le preguntó una chica a Álvaro interrumpiendo nuestro beso.
-Vete de aquí, hace mucho tiempo que no te echo de menos.-le contestó. Yo alucinaba con la situación.
-Si, ya veo que te has buscado a otra puta.-dijo dirigiéndose a mi.
-A ella ni la menciones. No es ninguna puta, no puedo decir lo mismo de ti.-le contestó defendiéndome.
-Tranquilízate Álvaro. Y a ti, bonita, lárgate, que ya has hecho bastante el ridículo.-le dije.
-¡Qué miedo me das!-me dijo riéndose.
-No intento darte miedo, solo te aconsejo.-le contesté.
-Esto no va a quedar así, Álvaro, no lo dudes.-le dijo con aire amenazador.
Se fue y nos volvimos a incorporar en la posición de antes.
-Quien es esta chica?-le pregunté. Aunque ya sabía por donde iba.
-Mi ex. Si se le puede llamar ex, claro. Fue un rollo de una noche y la niña se enamoró y desde ahí no me deja en paz. Yo nunca he querido nada con ella, te lo aseguro.-me dijo muy sincero.
-Vale, tranquilo. Te creo. Solo quería saberlo.-le contesté con una sonrisa.
Nos volvimos a besar como si no hubiera un mañana.
-Gracias por llegar a mi vida.-me susurró.
-Gracias a ti por fijarte en mi. Nunca lo hubiera pensado.-le dije.
-Como que no? Eres preciosa, cualquiera se puede fijar en ti.-me contestó.
-Calla, bobo.-le dije volviéndolo a besar.
Nos levantamos y decidimos ir hacia el hotel, los demás ya nos habían dejado alguno que otro mensaje.
Mientras íbamos en el ascensor, Álvaro me puso encima suya y me empotró contra la pared, me empezó a besar apasionadamente. Yo decidí parar antes que se abriera el ascensor.
-Que te pasa?-me preguntó.
-Nada. Simplemente, no es el momento ni el lugar.-le dije.
-Lo siento.-me dijo Álvaro.
Le sonreí y nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones. Cuando llamé a la puerta me abrió Carla. Seguidamente me preguntó como me había ido y les expliqué lo que pasó con esa chica. Aina se había enterado de algo por Dani, que no encajaba con lo que me dijo Álvaro. Así que decidí escucharla y después de haberlo echo, acabé decepcionada con Álvaro.
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