A los 10 minutos aparecieron David y Laura. Se veían muy felices, y hacían muy buena pareja.
-¿Hace mucho que estáis aquí, chicos?-preguntó David.
-No, acabamos de venir.-dijo Aina.
Se sentaron y nos quedamos esperando a que vinieran Blas y Carla, para después ir a cenar. A los 20 minutos vinieron.
-¿Os lo habréis pasado bien, no?-preguntó Álvaro bromeando.
-Pues sí, para que mentir.-dijo Blas.
Carla se sonrojó y yo lo noté. Le hice un gesto para que viniera hasta mi silla y le di un gran abrazo.
-¿Vamos a cenar, chicos?-preguntó Carlos contento.
-¡Comilón!-le dijo Natalia.
-Pero me quieres.-le dijo sacándole la lengua.
Natalia le cogió la cara y le dio un beso. Todos alucinaron, menos Álvaro y yo, que ya los habíamos visto juntos antes. Fuimos a cenar y cuando acabamos nos quedamos todos en nuestra habitación, pusimos la tele y comenzamos a hablar, contar chistes, fotos, etc.
-Hey, chicos, quiero deciros algo.-dijo David alzando la voz.
-¡Suéltalo!-le dijo Carla.
-Que pase lo que pase, nunca voy a olvidar estos momentos que estoy pasando con vosotros. Y aunque haya veces que no lo parezca, os quiero mucho.-dijo David mientras le caía una lágrima.
-Eres increíble...-le susurró Laura. Después, le dio un beso.
-¡Que bonito! ¡Que bonito!-nos pusimos a cantar todos en coro.
Yo me fui hacia David y le di un abrazo enorme. Es un gran apoyo para mi y esas palabras habían significado mucho.
-Bueno, cambiando de tema... Blas, ¿ya te has echado novia?-dijo Carlos bromeando.
-Sí, tengo la mejor novia del mundo.-dijo Blas.
-Bueno, bueno... No te pases, que María es la mejor novia, digáis lo que digáis.-dijo Álvaro. Me encantaron esas palabras, no podía morir más de amor.
-Esperar, esperar... Aina es la mejor.-dijo Dani entre el barullo.
Se notaba como Aina también moría de amor y se quedó embobada mirando a Dani. Después, Dani se fue para ella y la besó.
Eramos como una familia, todos en pareja y todos muy buenos amigos. Ojalá todo esto no cambiara nunca. Pero, como ya recordé yo esa misma tarde, solo quedaban dos semanas por estar con ellos, después, tendríamos que volver a la vida real. A nuestra misma rutina. Sin ellos.
Pensamos en ir al Parque Warner el día siguiente, estaría a reventar, pero sería divertido. Así que los chicos se fueron a su habitación. Nosotras nos quedamos hablando, nosotras nos teníamos que contar muchas cosas, porque en una tarde, todas estábamos con el chico de nuestros sueños. Después de varias horas hablando, nos quedamos dormidas. Mañana nos esperaría un gran día.
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