Estábamos allí cuando apareció Blas. A Carla se le iluminaron los ojos. Yo ya me iba haciendo a la idea de que tendríamos una nueva parejita como esto siguiera así.
-Hola chicas.-dijo Blas.
-¡Hola!-contestamos todas.
-¿Puedes venir un momento Carla? Es solo un segundo.-le dijo dirigiéndose a Carla.
-Claro.-le contestó.
Se fueron a un rincón y nosotras seguíamos hablando de nuestras cosas. A los 10 minutos volvió Carla. Blas no volvió, se fue directamente al hotel.
-¿Qué ha pasado?-le preguntó Aina.
-¡Blas y yo estamos saliendo!-dijo Carla entusiasmada.
-Me alegro muchísimo, de verdad.-le dije a Carla con una sonrisa.
-Yo también, Carla.-siguió Laura.
-Y por supuesto que yo también.-dijo Natalia.
Decidimos volver al hotel, ya que mañana los chicos tenían concierto en Badajoz. Ya iban pasando los días y quedaba menos para que acabara el verano y volver cada una a su casa. Dos semanas y un día justos.
-¡Maria!-oí que me gritó Álvaro saliendo del ascensor.
-¿Qué quieres?-le dije.
Y él, sin decir nada, me dio un beso.
-¿Qué haces?-dije con una sonrisilla.
-Lo que los dos queremos.-me contestó.
-Eres tonto, pero te quiero.-le dije.
-Yo muchísimo más, pequeña.-me susurró.
-No me llames pequeña.-le dije intentando poner cara seria.
-¿Por qué?-dijo extrañado.
-Por que me enamoras más todavía.-dije con cara de cachorrito.
Él sacó una de sus sonrisas, me cogió de la cintura y me volvió a besar.
Nos fuimos al bar que estaba dentro del hotel.
Mientras, Carlos y Natalia se quedaron hablando en un banco cerca de la recepción del hotel.
-Fea.-le dijo bromeando Carlos.
-Tú si que eres feo.-dijo Natalia sonriendo.
-¿Sabes una cosa?-le dijo Carlos.
-¿Qué?-dijo Natalia extrañada.
-Te quiero. Te quiero más que al chocolate, y empiezo a preocuparme, por que quiere decir que me estoy enamorando.-dijo Carlos con una sonrisa muy pillín.
-Yo si que te quiero, rubio. Y me alegro que me quieras más que al chocolate, sí.-dijo riéndose Natalia.
Y entre risas y abrazos, surgió... El primer beso de Carlos y Natalia. El cual vieron Aina y Dani, que pasaban por allí.
-¡Qué bonito!-dijeron a coro Aina y Dani.
-A callar.-dijo Carlos tapándose los ojos y cogiendo la mano de Natalia.
-¿Queréis que vayamos al bar? Están Álvaro y María.-dijo Dani.
-Claro, vamos.-dijo Carlos.
Y las dos parejitas vinieron a sentarse con nosotros. Solo faltaba que dieran señales de vida Blas, David, Laura y Carla.
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