-Mamá, eres la mejor. Pero me los tendré que comer rápido, que si no llegaré tarde al instituto.-le dije.
-De nada, cariño. Todavía tienes tiempo, no te estreses.-me dijo mi madre.
Me comí los churros y salí corriendo hacia el portal, que ya estaban allí mis dos mejores amigas esperándome, Natalia y Laura.
-La próxima vez nos vamos, María. Cada vez tardas más.-me dijo Laura.
-Tías, que mañana vemos a Auryn, como queréis que esté?-les dije entusiasmada.
Fuimos hacia el instituto escuchando música de Auryn. Todos mis amigos me decían cosas para que estuviera más nerviosa por el día de mañana. Se alegraban mucho por ello, pero a la vez pensaban que estaba demasiado obsesionada con Álvaro, cosa que no entendía.
-María, no te ligues a Álvaro, eh.-me dijo Salva, mi profesor de sociales.
-Tranquilo, no creo que se fije en mi tampoco.-le dije de broma, pero a la vez triste, sabiendo que era verdad.
Salva es mi profesor favorito, es el más enrollado de todos, quizás por que es el más joven.
Era última hora ya, mis nervios iban aumentando por segundos, cada vez quedaba menos. Esta tarde vamos a ir a casa de Laura, para preparar todo para mañana.
Sonó el timbre y nos fuimos corriendo. Nos dijimos 'adiós' las tres a la vez y cada una nos fuimos a nuestra casa a comer. A las 17:00h tenemos que estar en casa de Laura, así que no debíamos perder ni un segundo.
Comí, me preparé, cogí todas las cosas y llegué 10 minutos antes, todo lo causaban mis nervios. Laura se rió al verme llegar temprano y me abrió la puerta.
-Laura, no sé si voy a poder ni decirle una palabra a Álvaro, eh... Estoy muy nerviosa.-le dije preocupada.
-Ya verás que sí, a mi me pasa lo mismo con David, pero ya verás que va a ser el mejor día de nuestras vidas. No te preocupes y disfrúta.-me dijo Laura.
Le hice caso e intenté dejar de pensar en eso. Nos pusimos a cotillear twitter y vimos todas las fotos nuevas que subía Auryn, por esa sorpresa que nos están haciendo a los Auryners.
Sonó el timbre, era Natalia, llegó tarde media hora, como siempre. No tiene remedio la pobre.
-Lo siento, es que mi madre no ha venido de trabajar hasta las 16:00h y no he podido comer hasta hace nada.-se excusó Natalia.
Laura y yo nos reímos, una excusa más de las que decía siempre. Pero tiene buen fondo, en verdad.
Nos pintamos las uñas cada una de el color de su ídolo. Natalia de amarillo, Laura de rojo y yo de verde. Una vez acabamos, nos pusimos a ver una película. Al rato, la madre de Laura nos avisó de que ya estaba la cena, así que fuimos a cenar. Después, seguimos viendo la película, hasta que, con la televisión encendida, nos quedamos dormidas.
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