9 de noviembre.
#ImaginaCarlos Hace una semana te peleaste con Carlos. No te había hablado bien y pensaste en apartarle de tu vida. Aunque tú sabías perfectamente que no ibas a poder. Te llegaban mensajes, te llamaba mil veces al día. Y no le hacías caso. Estabas en tu habitación llorando, viendo fotos de los dos juntos, cuando todo era de color rosa. Llamaron a la puerta, era tu madre, había venido una visita. Ves entrar a Carlos. ‘Lárgate’, le gritaste a Carlos. Tu madre se fue al ver el panorama. ‘Tranquilízate, solo vengo a hablar’, te intenta calmar. ‘Enserio, vete, no te quiero ver más, joder’, le dices llorando. Carlos intentando calmarte, consigue abrazarte. Te encantó volver a sentirle tan cerca y volver a oler su olor. ‘Por favor, perdóname, te quiero’, te susurra al oído. Lloras a más no poder, vais acercando los labios, hasta que al final, os dais un lento beso.
Hacía muchísima calor, era agosto. Habías quedado con los chicos y tus amigas para ir a la piscina. Vais llegando todos, hasta que solo falta Carlos, que siempre llega tarde. Una vez estáis todos, decidís bañaros. No parabais de jugar y salpicaros. A ti te encanta Blas, y estas muy pillada por él. Álvaro dice que él también de ti, pero no sabes si creértelo. Blas se acerca a ti. ‘Como estas, mi niña?’, te dice. Te mató el ‘mi niña’ de Blas. ‘Bien, aquí vamos, con una calor terrible…’, le respondes. Blas se acerca más a ti. ‘Y me está entrando más calor…’, le dices cada vez bajando más la voz. Blas se muerde el labio. Empieza a besarte el cuello. No te lo crees. Tu corazón va a mil. ‘Te quiero’, te susurra Blas. Le sonríes. Él, aprovecha para meterte la cabeza bajo el agua y ahí, ocurre, te da un precioso beso debajo del agua.
‘Princess, I miss you’, te manda Dani por whatsapp. Tú odias el ingles y él lo sabe, sabías que era para picarte, pero claro, la frase te encantaba. ‘Rubio, yo también, tenemos que vernos’, le contestas. ‘Abre tu ventana’, te dice. Tu sorprendida, le haces caso. Y cuando retiras la cortina, ahí esta él. Está lloviendo y Dani estaba empapado. Le abres. ‘Estas loco’, le dices. ‘Si, loco por ti', dice besándote. ‘Como se enteren mis padres de que estas aquí…’, le adviertes. ‘Eso no va a pasar, vamos a disfrutar y a dejar de pensar en eso’, te dice feliz. Le sonríes. Le diste ropa de tu hermano para que se cambiara. Se cambió allí, porque no podía salir de tu habitación, si no, le descubrirían tus padres. Le viste y giraste la cabeza, poniéndote roja. Dani lo notó. Fue sin camiseta hacia a ti y te dio un beso. ‘Sabes que puedes mirar… Vete acostumbrando’, te susurra. Le tiraste en la cama y le abrazaste, hasta que os quedasteis dormidos entre beso y beso.
Ibas corriendo por la calle, ya que estaba lloviendo. No te diste cuenta y caíste en un charco. Te quedaste empapada. No sabías que hacer, por que casi no podías ni andar, te doblaste el tobillo. 'Que te ha pasado, guapa?', te dice alguien por detrás. '¿David?', dices asombrada. David te sonrió. 'Que hace una princesa en el suelo mientras llueve a cántaros?', te pregunta. 'Me he caído en el charco y creo que me he torcido el tobillo, me duele mucho', le dijiste con cara de pena. David te ayudó a levantarte con una sonrisa. Te llevó a su casa. Cuando llegáis, te deja ropa, para que te cambies. 'Muchas gracias, de verdad', le dices. 'Esto me lo tienes que compensar de alguna manera, eh... Esto no va a quedar así', te dice David serio. Tú también te pusiste seria. 'A que te refieres?', le preguntas. David se va acercando a ti, hasta que te besa. 'A esto me refiero', te susurra. 'Pues si quieres te puedo compensar por esto toda la vida...', le respondes.
Te levantas un lunes por la mañana. Tienes muchísimo sueño. Te preparas corriendo y sales, que si no, no llegarás al instituto. Vas a paso ligero. 'Ey, guapa, te llevo?', te dice una voz. Te giras y es Álvaro. Te sonrojas. 'Si no te importa...', le contestas. 'Claro que no, sube', te dice. Te lleva en su moto, te sentías la niña más feliz del mundo. Te agarraste a él, ya que te daba miedo ese tipo de motos. 'Ya hemos llegado', no querías irte. Querías quedarte con él. Pero tenías que hacerlo. 'Muchas gracias por traerme', le dijiste. Álvaro sonrió. No te pudiste contener cuando te acercaste a él y le besaste. Él se mordió los labios. Te dio su número de teléfono, para cuando salieras del instituto quedar. Ese día fue el más especial de tu vida. El comienzo de esa bonita historia.
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