Llegó la hora. Ese instante que ninguno de los diez queríamos que llegara. Magí era el único que estaba contento, por la increíble gira que les esperaba por allí.
-Ha llegado la hora...-dijo Álvaro.
A mi ya se me empezaron a caer unas lágrimas.
-Chicos, prometedme que vamos a estar los once, todos reunidos, muy pronto.-dijo David emocionado.
-Prometido, enano.-le dijo Aina.
-Carla, ven un momento, por favor.-le dijo Blas.
NARRA CARLA.
-Sólo quería decirte que gracias por todo lo que me has hecho sentir y que, por favor, me esperes.-me dijo Blas.
-No dudes en que te voy a esperar, feo. Las gracias te las tengo que dar yo a ti.-le respondí con lágrimas en los ojos.
-No quiero separarme de ti, nunca.-me dijo abrazándome. Nunca había visto así a Blas, tan sensible. Pero me encantaba. Me encantaba ver como expresaba todo lo que sentía por mi.
-Ni yo. Te quiero mucho.-le dije entre sus brazos.
-Yo muchísimo más.-me contestó.
-Cuando lleguéis, llámame, ¿vale? Que no se te olvide.-le advertí.
-Sí, tranquila, mamá.-me dijo bromeando.
-¡Oye! A mi no me digas eso, eh. Y que conste que respeto mucho a tu madre, aunque no la conozca.-le dije riendo.
-La conocerás en breves.-me dijo con una sonrisilla.
-Ese día estaré muy nerviosa... Uf.-le contesté.
-Tranquila, seguro que le encantarás a mi madre. Como a mi. Bueno, no. Como a mi a nadie le vas a encantar.-me dijo besándome.
-Que tonto eres. Pero te quiero.-le dije.
NARRA AINA.
-Aina...-me dijo Dani, señalándome para que fuera hacia él.
-¿Qué pasa, rubio?-le pregunté.
-Quería que supieras que lo eres todo para mi, todo. Aunque suene muy cursi, pero quería que lo supieras.-me dijo muy sincero.
-Ay, mi rubio, si en el fondo eres un romántico...-le dije bromeando.
-Parece que me vas conociendo...-me dijo riendo. Adoraba su sonrisa, era especial.
-Calla, que te conozco desde antes que me conocieras tú a mi. ¿Te recuerdo que yo antes era tu fan?-le dije dándole un codazo.
-¿Ya no eres mi fan? Lloro.-me dijo haciendo gestos como un niño pequeño.
-Qué va. No puedo ser fan de alguien de quien estoy enamorada...-le dije tierna.
-Mira que eres preciosa...-me dijo cogiéndome de la barbilla.
-Te quiero muchísimo, ¿vale?-le susurré.
-Yo más.-me dijo. Seguidamente, me besó.
NARRA LAURA.
Cogí a David de la mano y nos apartamos de los demás. Necesitaba decirle unas cosas, a solas.
-Quería decirte una cosa...-empecé a decirle.
-Y yo a ti.-me contestó.
-Suéltalo.-le dije.
-Tu ya sabes que yo soy un poco sensible y eso...-empezó.
-¿Un poco?-dije riéndome.
-Ay, no me digas eso. Bueno, sigo. Que, resumiendo, que nunca me faltes, por favor. Quiero estar siempre contigo y ya sabemos que siempre vamos a estar algo distanciados, pero te prometo que haré todo lo posible para que estemos mucho tiempo juntos.-me dijo.
-Vale, confío en ti. Por cierto, cuando lleguéis, llámame, que si no me preocupo.-le respondí.
-Que tontita. Seguro que llegamos allí y triunfamos. ¡Verás!-me dijo feliz.
-No lo dudo. Pero llámame al llegar, anda.-le recordé.
-Me lo apuntaré en la frente, para acordarme.-me dijo bromeando.
-Con lo despistado que eres, deberías hacerlo...-le dije riendo.
-Te quiero infinito, enana.-me susurró.
-Y yo, mi niño.-le contesté.
Estuvimos abrazándonos y en medio de ese abrazo, me besó muy tierno.
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