-Buenos días.-dijo Álvaro.
-Buenos días.-respondieron todos.
-¿Qué pasa?-preguntó Álvaro. Después me miró.
-Nada, ¿que va a pasar?-le respondió David.
Álvaro se sentó a desayunar, sin tener en cuenta a la gente de su alrededor.
-En dos horas sale el avión, tendríamos que ir yendo al aeropuerto.-informó Blas.
-Sí, vamos a coger todo. Nosotras os ayudamos.-dijo Aina.
Los chicos menos Álvaro, que estaba desayunando, fueron poniendo el equipaje en el taxi que nos llevaría al aeropuerto. Las chicas les ayudaron. Yo me senté al lado de Álvaro.
-¿Como estas?-le pregunté.
-Bien, ¿no se me ve? Estoy deseando llegar a Latino América.-me contestó.
-Ah... Me alegro. Yo también tengo ganas de que lleguéis. Llámame cuando lleguéis, por favor.-le pedí.
-¿Por qué?-me preguntó.
-Por que quiero saber que llegáis bien.-le contesté extrañada.
-También te pueden llamar los demás. No solo existo yo.-me dijo.
-Tío, ¿que te pasa? Dime lo que te pasa porque yo no te entiendo. Hasta hace media hora eramos como dos niños pequeños haciéndonos cosquillas y besándonos. No te entiendo.-le solté, por fin.
-Que me quiero hacer el fuerte. Pero que en verdad con estas cosas no lo soy. Eso es lo que me pasa. Que me mata saber que en unas horas ya no te voy a ver, no lo soporto. Y que te quiero más que a mi vida, por eso odio esta situación, la odio. No quiero irme de aquí. En estos instantes no me gusta ser cantante y tener que alejarme de la persona que más quiero. Pero mi sueño es cantar, y voy a seguir cantando siempre.-me dijo muy sincero.
-Yo no te digo que no cantes, yo te voy a esperar siempre.-le contesté secándole una lágrima que se le cayó al decir esas palabras.
-Eso lo dicen todas las parejas y luego alguno de los dos se cansan.-me dijo.
-Pues yo no voy a ser de esas personas. Y espero que tu tampoco.-le dije.
-Nunca me voy a cansar de quererte.-me dijo acercándose a mi.
-Eres lo mejor de este mundo... No te rayes, sabes que siempre voy a estar aquí, pequeño.-le dije. Después, le besé.
-Va, vamos a meter mis maletas al taxi. Que se van a ir sin nosotros.-me dijo levantándose.
Metimos sus dos maletas y dos bolsas que llevaba Álvaro como equipaje y nos repartimos en dos taxis. Llegamos al aeropuerto a los 20 minutos. Los chicos fueron a facturar las maletas, nosotras nos sentamos en unos asientos que estaban libres.
-Ya está todo facturado.-nos informó Dani.
-Bien...-dijo Aina.
-Hey, enana, que nos vamos a volver a ver muy pronto. Seguro.-le dijo besándola.
-Como me hagas esperar mucho, verás.-le contestó bromeando.
-Que no. Te quiero.-le susurró.
Me encantaba la pareja que hacían Dani y Aina. Después de todo lo ocurrido con Dani, me hacía muy feliz verle así de enamorado.
-¿Vamos a tomar algo a ese bar?-preguntó Carlos.
-Y a comer, ¿no?-dijo Natalia bromeando.
-Claro.-le respondió riendo.
Fuimos a ese bar, que estaba al lado de donde estábamos sentados. Nos tomamos unas coca colas, en silencio. En esos momentos, creo yo, querríamos decirnos mil cosas, confesar todo lo que nos queremos y de lo pronto que volveremos a estar juntos. Pero era mejor no recordar que las cosas iban a cambiar en una hora, justo una hora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.